hace 5 horas - ARGENTINA
El hantavirus Andes circula desde hace décadas en la Patagonia argentina y chilena, transmitido por roedores silvestres. Pero el brote vinculado al crucero “Hondius” puso el foco en una característica excepcional de esa variante: su capacidad de transmitirse entre personas.
¿Cómo se comporta el roedor que lo transmite? ¿Hay factores ambientales que expliquen su propagación? ¿Por qué es tan difícil de estudiar?
El reservorio del virus Andes en la Patagonia es el ratón “colilargo”, Oligoryzomys longicaudatus . El contagio inicial ocurre por exposición a saliva, orina o heces de roedores infectados, en general en ambientes cerrados.
Para el biólogo Raúl González Ittig, profesor asociado de genética de poblaciones de la Universidad Nacional de Córdoba, los casos que registra Argentina pueden vincularse a una secuencia ambiental: lluvias intensas asociadas a El Niño, más vegetación y mayor disponibilidad de alimento para los roedores.
Más roedores no significa necesariamente un brote, pero sí más oportunidades de contacto. “Hay más individuos y hay mayor probabilidad de que algún trabajador rural se infecte”, dijo a la AFP González Ittig.
En cambio, la sequía y los incendios, que suelen ocurrir en verano en la región, “hacen disminuir las poblaciones de roedores”, explicó el especialista.
De todos modos, en los casos de transmisión interhumana, el único roedor culpable es el que causó el primer contagio.
En esos casos “no es aplicable lo que se sabe o sospecha respecto a la asociación o influencia de factores medioambientales”, dijo a la AFP la infectóloga María Ester Lázaro, médica jubilada del Hospital Zonal de Bariloche cuya tesis doctoral se basó en hantavirus Andes.
Más allá de los brotes conocidos -en la Patagonia argentina en 1996 y 2018, y ahora en el crucero- la transmisión entre personas es reportada muy ocasionalmente en la región.
El epidemiólogo Rodrigo Bustamante, del hospital de Bariloche, precisa que la transmisión interhumana de la cepa Andes “no es una regla sino un evento excepcional que requiere contacto estrecho de menos de un metro durante treinta minutos”.
Tampoco se comporta como el covid-19 o la gripe. “Es mucho menos transmisible”, dijo Bustamante a la AFP. “Acá necesitan un contacto mucho más cercano, generalmente son convivientes”.
Los científicos rechazan la idea de que una mutación reciente haya convertido al virus Andes en transmisible entre humanos.
“Es un virus muy estable, a diferencia del del covid-19 o la gripe. Cada hantavirus ha evolucionado desde tiempos ancestrales con su roedor hospedero sin sufrir mutaciones relevantes”, dijo Lázaro.
“Lo que no sabemos -prosigue- es por qué el virus Andes, en vez de generar un caso aislado al infectar a una persona, es luego capaz de transmitirse a otra en algunas ocasiones, e incluso generar cadenas de transmisión de varios eslabones” como se observó en 1996 y 2018.
Al respecto, González Ittig responde: “Yo pienso que el virus siempre tuvo esa propiedad”.
Probablemente “los humanos empezaron a ocupar los ambientes en donde vivían los ratones. No fue una mutación puntual”, considera.
“El problema del hantavirus es que son tan pocos los casos, sobre todo en nuestra zona (...) que necesitas mucho tiempo para tener un número mínimamente decente (significativo, ndlr) para sacar conclusiones”, dijo Lázaro.
Bustamante plantea el mismo obstáculo desde la experiencia hospitalaria en Bariloche. En su hospital, cuenta, “normalmente tenemos de 2 a 4 casos de hantavirus al año”.
También pesa la evolución clínica. Al comienzo, el paciente puede parecer sano o tener una gripe con diarrea o vómitos. “Al cuarto día, en cuestión de horas, el paciente pasa de un estado que parece una gripe a estar ya en un respirador”, explica Lázaro.
Esa dínámica produce obstáculos “para hacer el interrogatorio del itinerario de los pacientes, de dónde estuvieron, y también para ensayos clínicos”, dice.
Entretanto, en Tierra del Fuego, de cuya capital Ushuaia salió el barco “Hondius”, los científicos discuten si el roedor local es el mismo colilargo o una subespecie, sobre la que existe un debate respecto de su potencial rol como reservorio de hantavirus.
Especialistas del Malbrán, el instituto nacional que estudia enfermedades epidemiológicas, viajarán el lunes a Ushuaia para realizar esta investigación.
En lo que va de la campaña epidemiológica, que se extiende por 12 meses desde junio cada año, se han registrado 102 casos de distintas cepas de hantavirus en Argentina, casi el doble de los 57 de los que existe registro en igual período anterior.
hace 2 horas
hace 3 horas
hace 3 horas
hace 3 horas
hace 3 horas
hace 4 horas
hace 5 horas
hace 6 horas
hace 6 horas
hace 6 horas
Powered by TURADIOINFO.COM