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Por Marco Aquino y Lucinda Elliott
LIMA, 15 mayo (Reuters) - La derechista Keiko Fujimori buscará por cuarta vez en un balotaje ganar la presidencia de Perú, con el desafío de dejar atrás la polarización que genera su apellido, lo que, de acuerdo a observadores, le costó derrotas en elecciones previas.
La hija mayor del fallecido expresidente Alberto Fujimori quedó primera con el 17,18% de los votos tras un largo conteo de las elecciones del 12 de abril, marcada por retrasos debido a fallos logísticos en el proceso y acusaciones de fraude.
La candidata definirá la elección en un balotaje previsto para el 7 de junio con el izquierdista Roberto Sánchez, que aseguró con un 12,03% el segundo puesto en una reñida competencia contra el ultraconservador Rafael López Aliaga.
Keiko Fujimori postuló en 2011, 2016 y 2021 y en todas las ocasiones perdió por estrecho margen en la segunda ronda.
En la última contienda fue derrotada por el izquierdista Pedro Castillo, quien luego de casi un año y medio en el poder ahora cumple prisión preventiva tras ser destituido por intentar cerrar el Congreso de forma inconstitucional, según la Fiscalía.
En la primera ronda electoral Keiko Fujimori se presentó como la más capaz de restaurar el orden y la estabilidad, mientras Perú lidia con el aumento de tasas de homicidios y extorsión, una preocupación clave para los votantes.
Antes de emitir su voto en la primera ronda electoral, la postulante Fujimori visitó la tumba de su padre.
"Vamos a controlar nuestras fronteras, asegurándonos de que la policía colabore con las fuerzas armadas", dijo Fujimori en el norte de Perú a principios de esta semana.
La política de 50 años carga con el peso de su apellido -su padre estuvo preso 16 años por abusos a los derechos humanos- y del manejo que tuvo su partido Fuerza Popular en la última década, que apoyó leyes en el Congreso que han debilitado la lucha contra el crimen, según sus críticos y algunos analistas.
UNA NUEVA KEIKO
Pero su compañero de formula para la presidencia de Perú, Luis Galarreta, dijo a Reuters que Fujimori ha cambiado y apuesta por la "institucionalidad" y que la imagen de líder autoritaria que ha creado el "antifujimorismo" es equivocada.
"No es una figura maléfica, como la famosa de Disney", dijo. "Hay una nueva Keiko, que ha estado injustamente presa", agregó.
La candidata, divorciada de un estadounidense y madre de dos hijas, estuvo una década bajo investigación por recibir fondos supuestamente irregulares de la brasileña Odebrecht. En octubre del año pasado el Tribunal Constitucional desestimó el caso por el delito de lavado de activos alegando vicios procesales.
Por esa causa Keiko estuvo bajo prisión preventiva dos veces durante casi un año y medio, entre 2018 y 2020.
"Obviamente es más madura", dijo Galarreta. "Ha salido sin rencor de la prisión", refirió.
El legado político de Fujimori padre divide al país entre quienes consideran que logró derrotar a los rebeldes de Sendero Luminoso a fines del siglo pasado y sentar las bases de un auge económico, y los que lo responsabilizan de violaciones a los derechos humanos durante su arremetida contra la guerrilla.
La candidata ha alegado ser víctima en los últimos años de una "guerra sucia" de sus opositores, que la acusan de haber tenido injerencia en los últimos gobiernos de Perú.
"Sabemos que necesitamos liderazgos fuertes como lo tuvo mi padre Alberto Fujimori. Yo sé tomar decisiones, no tengo miedo", dijo la candidata en el último debate presidencial. "Todavía no he sido presidenta del Perú y pretendo serlo para devolver el orden, la paz y el progreso a todos los peruanos", señaló.
DESAFÍOS RUMBO AL BALOTAJE
Perú ha tenido ocho presidentes desde 2018 por renuncias o destituciones por escándalos de corrupción. El país tiene cuatro exmandatarios presos, sin contar a Fujimori que falleció en 2024 a los 86 años, tras obtener libertad por un indulto humanitario.
Quienes están cerca de Keiko Fujimori dicen que su enfoque de la política difiere del de su padre, quien era escéptico con los partidos.
"Keiko es diferente", dijo Galarreta. "Es pragmática cuando hay que resolver problemas, pero apuesta mucho más por generar una estructura y una organización política muy seria y formal".
Incursionó en la política activa en 2006, cuando fue elegida legisladora con la más alta votación en la historia del país. En ese periodo terminó sus estudios de administración de empresas en las universidades de Nueva York y de Boston.
El mayor escollo es el rechazo que aún suscita. Una encuesta de Ipsos Perú en febrero mostró que un 64% "definitivamente" no votaría por Keiko, frente al 70% que opinaba así el año pasado.
Paula Muñoz, de la Universidad del Pacífico, dijo que para esta primera ronda ya había surgido un ambiente antiCongreso, hacia partidos establecidos en la legislatura actual. Este sentimiento podría intensificarse en una segunda ronda, resurgiendo con más fuerza como antifujimorismo.
"Y eso le ha costado elecciones a Keiko antes", destacó.
Galarreta dijo que visitaba frecuentemente a Keiko Fujimori cuando estaba en prisión, donde aprendió a ser más sensible y acercarse a su familia. Y donde comenzó a apreciar a los gatos.
"Había muchas ratas en la prisión. Tuvo un gato para que no haya ratas y, al final, le agarró cariño. No le gustaban, ahora tiene cuatro".
(Reporte de Marco Aquino y Lucinda Elliott. Editado por Natalia Ramos)
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