
Conflicto en Pauny: 50 trabajadores de Santiago del Estero realizan una medida de fuerza por salarios adeudados y falta de cobertura social.

La planta local permanece ocupada pacíficamente por sus operarios, que buscan resguardar las instalaciones y reclamar la regularización de sus haberes. José Gómez, secretario general de la UOM Santiago del Estero, advirtió que la crisis se profundizó por la caída de las ventas y el ingreso de maquinaria importada. También denunció que hace dos meses la empresa no declara a sus trabajadores ante los organismos correspondientes.
La situación laboral en la planta de Pauny en Santiago del Estero atraviesa uno de sus momentos más delicados. Unos 50 trabajadores mantienen una medida de fuerza dentro de las instalaciones de la fábrica, en reclamo por la regularización de los salarios adeudados, el incumplimiento de los acuerdos de pago y la interrupción de prestaciones y aportes vinculados a la seguridad social.
"Pauny ya viene con un conflicto largo a partir de la apertura de las importaciones y empezó a bajar la venta de los productos que hace Pauny. "Paulatinamente, todos los meses han ido cayendo las ventas", explicó José Gómez, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Santiago del Estero.
El dirigente señaló que el deterioro comercial terminó trasladándose a la situación laboral y salarial de los operarios. "Han entrado en un laberinto donde realmente han empezado a atrasar los sueldos. Han hecho convenios que la empresa no ha podido cumplir", sostuvo.
"Nosotros, por ejemplo, el gremio de aquí no tiene contacto con la directiva de allá de Córdoba, que son los que deciden. Aquí tienen un gerente que siempre ha estado en disposición, siempre ha tenido la mejor de las ondas, pero a veces la empresa no le da facultades decisorias para resolver algunas cuestiones", manifestó.
A esa situación se sumó la interrupción de la aplicación Infopauny, que utilizaban los empleados para recibir información de la empresa, notificaciones y recibos de sueldo. Según indicó el dirigente, la plataforma habría dejado de funcionar por falta de pago.
"Hoy por hoy estamos como en una isla. No tenemos información de nada, inclusive los arreglos que se hacen ya casi no llegan para acá. No nos mandan ni siquiera una fotocopia del convenio que han hecho", cuestionó.
Uno de los aspectos más preocupantes de la denuncia gremial tiene que ver con la situación administrativa y previsional de los empleados. Gómez aseguró que la empresa lleva aproximadamente dos meses sin declarar a los trabajadores en las presentaciones correspondientes ante ARCA, situación que habría provocado la interrupción de prestaciones esenciales.
"Hoy ni siquiera se han declarado los trabajadores hace dos meses. O sea que no tenemos cobertura de obra social, no nos están pagando el salario familiar", denunció.
El dirigente también mencionó la falta de aportes gremiales y las dificultades para acceder a la cobertura de salud.
"Vas a buscar una orden y dice que la obra social está cortada porque no hay pagos. Totalmente, ni siquiera el aporte gremial hace. O sea, totalmente no pagan nada, absolutamente nada", describió.
Y agregó: "Es para cuidar más que nada las máquinas y todo lo que está adentro. Eso un poco les va a garantizar el día de mañana seguir trabajando de alguna manera, o garantiza también que algún día cobren algo de ese dinero que les deben".
El dirigente insistió en que se trata de una protesta pacífica y que la principal intención de los empleados es conservar sus puestos de trabajo.
"Nosotros queremos siempre que no haya conflicto. Siempre tratamos de solucionarlo, pero cuando el sustento no llega a la familia se hace difícil mantener la paz social", expresó.
En esa línea, fue contundente respecto de las condiciones para levantar la medida: "Yo te aseguro que si mañana pagan, se levanta la medida y solucionamos todo".
El dirigente aclaró que, hasta el momento, no recibieron una comunicación oficial sobre un eventual cierre de la planta santiagueña o el despido de sus 50 trabajadores. Sin embargo, consideró que la falta de declaraciones laborales, aportes y cobertura social constituye una señal de extrema preocupación.
"Es como si ya no tuvieran relación con los trabajadores de ahí", sostuvo.
Finalmente, Gómez vinculó la crisis de Pauny con el escenario más amplio que atraviesa la industria metalúrgica nacional y cuestionó el impacto de las políticas económicas sobre el sector.
"Lamentablemente hay un industricidio", afirmó, al describir las dificultades que enfrentan distintas empresas industriales del país.
Y concluyó con una definición sobre la posición de los trabajadores: "La medida de fuerza no es que nosotros los trabajadores seamos malos. La situación nos obliga a llegar a esta situación".
Por ahora, los operarios santiagueños continúan dentro de la fábrica, organizados en turnos rotativos para custodiar las instalaciones, mientras esperan una convocatoria formal y una respuesta empresarial que permita regularizar los salarios y recuperar las condiciones laborales que tenían antes del inicio de la crisis.
  Fuente: El Liberal
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